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El Orfanato
Desde la exhibición de Cronos durante la Semana Internacional de la Crítica en 1993, Guillermo del Toro no ha hecho más que afirmar la singularidad de su universo y la magia de los efectos especiales. No es sorprendente, entonces, que desde que decide guiar, aconsejar y producir a un joven cineasta español, reconocido por sus ingeniosos video clips, éste lo alienta a retomar un cine de género, a la vez eficaz y personal, fantástico y emocional. El logro más admirable (y sorpresivo) de El orfanato está en la sensibilidad de su tratamiento y en la sinceridad de las interpretaciones (de la prodigiosa Geraldine Chaplin y de Belén Rueda, quien debutó en Mar adentro). En efecto, es impresionante observar como un audaz joven de 26 años transforma una película clásica de fantasmas, con todo y casa embrujada, en una conmovedora oda al amor maternal. La historia sabe recorrer los caminos característicos del género y, al mismo tiempo, distanciarse discretamente para adentrarse en una inhabitual verdad humana.
Y aunque en las secuencias destacan los aspectos sobrenaturales, no dejan de abarcar las dimensiones humanas de la situación, logrando así una perfecta fusión entre el grand guignol y la cantidad perfecta de drama psicológico. De modo que en su totalidad, El orfanato puede considerarse un recorrido casi introspectivo de una madre que se cuestiona sobre los límites del amor hacia su hijo.
Y para terminar, siempre recordaré los veinte minutos de aplausos que recibió este Orfanato en su primera presentación mundial en la Semana Internacional de la Crítica... ¡Memo del Toro cargando a J. A. Bayona bajo los ojos conmovidos de Geraldine Chaplin al centro de una memorable ovación de pie! Un momento excepcional, confirmando la increíble calidad de esta película, que sabe al mismo momento distraer y conmover, exprimir una habilidad formal y una profunda dignidad humana.
JEAN-CHRISTOPHE BERJON
El Orfanato
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Sangre de mi sangre
(Padre Nuestro)
Christopher Zalla (Kisumu, Kenya) pasó gran parte de su infancia y adolescencia en el extranjero. Trabajó durante nueve temporadas como pescador de salmón en el Estrecho de Behring de Alaska. Se licenció cum laude en Dirección en la Facultad de Estudios Cinematográficos de la Universidad de Columbia, donde primero le otorgaron una plaza de ayudante de investigador y más adelante se convirtió en ayudante de cátedra. Escribió el guión Marching Powder para Plan B Entertainment, la productora de Brad Pitt. Zalla domina el castellano. Vive y trabaja en Nueva York.
Sangre de mi sangre
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Déficit
Gael García Bernal debuta como director con esta modesta pero efectiva contribución al subgénero de “fiestas de fin de semana” donde interpreta el papel de un veinteañero hedonista, hijo de un político adinerado a quien se le investiga por corrupción. El protagonista invita a varios amigos a la casa de campo de su familia, donde se la pasa cuidando a los amigos desenfrenados de su hermana, bromeando con sus cuates, coqueteándole a una chava argentina y esperando que no se aparezca su novia. La catástrofe es inevitable. La película hace hincapié en la dependencia y menosprecio del protagonista hacia sus humildes empleados domésticos. A medida que la atmósfera se vuelve más sombría, el actor-director se muestra experto en dirigir a su joven elenco y capaz de efectuar difíciles cambios de tono.
GEOFF ANDREW
Tomado de la revista Time Out.
Déficit
Luz Silenciosa
Luz Silenciosa de Carlos Reygadas es una de esas propuestas cinematográficas con las cuales los nuevos autores buscan consolidar su reputación de una vez por todas. La táctica no siempre funciona, pero en el caso de Reygadas, algo extraordinario surgió. Con Luz Silenciosa, Reygadas abandona el escándalo calculado de sus dos primeras películas en búsqueda de algo más profundo y delicado. Luz Silenciosa es una de las pocas películas recientes que tratan el tema del adulterio con madurez y prudencia. Nunca juzga la relación extramarital de Johan, simplemente la considera un simple hecho de su vida, un aspecto que le brinda suma felicidad. La cinta también recalca la intensidad de la pasión sexual entre los personajes: aquí hay una excepcional obra que abarca seriamente el sexo entre gente común y corriente, y lo retrata de manera majestuosa. Pero aún si a uno no le convence la dimensión religiosa de Luz Silenciosa, es difícil no dejarse llevar por el espectáculo exaltador de un prometedor director que cada vez demuestra ser un verdadero maestro.
Tomado del texto de Jonathan Romney
publicado en la revista Sight & Sound.
Luz Silenciosa
El pasado
El cineasta Héctor Babenco siempre ha sentido afinidad por los marginados, las personas que han sido abandonadas o desposeídas, los criminales, los vagabundos y los presidiarios. Antes de comenzar a dirigir, pasó siete años viajando alrededor del mundo y trabajó como extra en varias producciones. En 1969 se asentó en Brasil, y desde entonces ha forjado una exitosa carrera: con más de diez largometrajes premiados a nivel internacional, es quizá el cineasta brasileño más destacado y versátil de la generación post cinema novo. Convencido del poder del cine para representar la realidad y abrir una dimensión ética desde la cual se pueden examinar los problemas que afligen a la sociedad actual, Babenco ha creado obras conmovedoras que retratan el sufrimiento y la perseverancia del ser humano.
En su película más reciente, El pasado, Babenco nos presenta la historia de un hombre joven que se divorcia después de 12 años de matrimonio y, aunque intenta recomponer su vida, se encuentra permanentemente asediado por su ex mujer. Protagonizado por el multifacético Gael García Bernal, este filme marca una nueva y prometedora dirección en la trayectoria del talentoso realizador.
MARA FORTES
El Pasado
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