La creatividad es el arma de los animadores mexicanos.

El Héroe de Carlos Carrera, ganador de la Palma de Oro en Cannes, 1994

Por Clara Sánchez.

Los cineastas René Castillo, multipremiado por su corto Hasta los huesos con el que ganó entre otros el Ariel, el FIPRESCI y el Danzante Dorado en Huesca; Enrique Navarrete, el único realizador mexicano que ha participado en largometrajes animados de manufactura norteamericana como El príncipe de Egipto, Toy Story, Shrek 1 y Madagascar; Lourdes Villagoméz, productora del cortometraje De Raíz de Carlos Carrera, premiado como la Mejor Animación en el II FICM, así como Miguel Anaya y Carolina Pavia directores De la vista nace el amor ganador del 2do. Festival de Cortometrajes Latinoamericano en Venezuela, hacen un balance de la animación en México y concluyen que la creatividad es el arma más poderosa que poseen los artistas nacionales.

Un poco de historia
Desde sus orígenes, la animación en México ha tenido una tradición independiente, desde su aprendizaje hasta su realización. De esto dan fe los esfuerzos individuales que han provisto a la cinematografía nacional de un pequeño número de filmes cuyos primeros trabajos se remontan a los años treinta fecha en la que Salvador Pruneda dirigió Don Catarino y su apreciable familia (1934) considerada el primer cortometraje animado mexicano.
Desde este momento la animación comenzó a utilizarse principalmente en la publicidad, de hecho fue hasta 1976 cuando Fernando Ruíz realizó el primer largometraje de animación, Los tres reyes magos y una década después Las aventuras de Oliver Twist.
Alba Lucía Franco reporta en su tesis para obtener el título de licenciatura en Artes Visuales por la Universidad Autónoma de Nuevo León que de 1934 a 1994 se produjeron un total de 56 películas.
En 1994 Carlos Carrera obtuvo la Palma de Oro del festival de Cannes por su cortometraje El Héroe. Este hecho marcó un parte aguas en la historia de la animación en México. El éxito de Carrera, quien recibió en el 2005 el Premio Tradicional José Cuervo en la tercera edición del FICM, abrió el camino para que muchos realizadores como René Castillo apostaran por este género que en la actualidad adquiere cada día más seguidores.

Entre la técnica y la tecnología
Sin embargo el interés por la animación y la facilidad con la que los realizadores pueden tener acceso a la tecnología, son a juicio de los entrevistados, insuficientes para garantizar una buena calidad en las producciones actuales.
Lourdes Villagomez considera que en México existe un gran dominio del software pero hay poca preparación en cuanto a la técnica: “creo que se podría mejorar bastante si los animadores en 3D tuvieran formación en animación tradicional porque muchos se han hecho junto con las máquinas. La gran diferencia es que quien trabaja primero en papel tiene que pensar mucho lo que está haciendo.”
Navarrete insiste en que cada vez hay más escuelas pero todas están enfocadas al software: “incluso el TEC de Monterrey acaba de abrir una licenciatura sin embargo me parece que se quedan en una parte muy teórica y la animación se aprende con la práctica.”
La realizadora Síndrome de línea blanca afirma que la mayor parte de los animadores siguen siendo autodidactas, “así lo fue Carlos Carrera y René Castillo pero hay una”.
Sin embargo hay quienes tuvieron que salir de México como Enrique Navarrete para estudiar y trabajar en el extranjero: “yo estudié en Canadá, en México nunca encontré chamba, fue más fácil que confiaran en mi en Estados Unidos y que después con esa experiencia quisieran contratarme en mi país. El primero que me abrió la puerta fue Fernando Ruíz.”
Por su parte René Castillo siente que es surgimiento de nuevas escuelas es una buena señal: “por un lado hay gente que quiere ingresar en la animación y el arte digital y por otro las escuelas ya comienzan a jugar sus papeles.”

 

El multipremiado Hasta los huesos de René Castillo

El estudio, la mejor escuela
Villagómez y Navarrete coinciden en que la mejor forma de aprender es dentro de un estudio de animación: “incluso en 2D lo más aconsejable es pegársele a alguien que sea super buen animador y que este trabajando en algún estudio porque entras como asistente, te formas como tal, luego como colorista y después empiezas a animar.
La productora hace hinca pie en buscar la profesionalización en el extranjero: “yo les aconsejaría a los chavos que estudien Comunicación, Diseño o Actuación, saquen buenas calificaciones, y se vayan con una beca a EUA, Canadá, Inglaterra o Francia.”
Navarrete resalta el trabajo que hace en Los hijos de su madre, su estudio de publicidad, al respecto: “nosotros no buscamos que nuestros artistas tengan formación en el extranjero, lo que nos interesa es el talento, lo demás se los enseñamos aquí. Tampoco nos interesa que trabajen a destajo como sucede en otros estudios.”

Las nuevas tendencias...
El animador de Shrek considera que en México “la animación que producimos es insuficiente como para hablar de una tendencia, pero lo que más se hace es flash y publicidad Motion Graphics.”
Villagoméz enfatiza el gran avance que ha significado para la animación el acceso a las nuevas tecnologías: “Hace 10 años se contaban con los dedos de la mano los que hacían animación y de unos seis años para acá es muchísimo lo que ha crecido, sobretodo desde que los programas de animación en 3D puedan correr en una compu y por la facilidad del manejo del flash. Antes te quedabas con el corto en tu computadora y no le podías ni editar ni sacar, ahora cualquier persona con computadora y una camarita lo arma rapidísimo, lo pasa en DVD y eso facilita también la distribución; va a llegar un momento en que se van a hacer largos en casa.”
Miguel Anaya afirma que las nuevas tendencias apuntan a combinar lo artesanal con las cámaras digital en stop motion y en 3D. Castillo percibe un avance parejo en las tres áreas.


De Raíz de Carlos Carrera Mejor Animación del II FICM

 

Creatividad vs. Tecnología
Anaya, quien tardó 10 años en levantar su proyecto, considera que México tiene el nivel que otros países tenían hace seis años: “tenemos un buen nivel pero realmente para competir con ellos habría que llegarles por otro lado. Estados Unidos tiene la técnica y una cultura basada en la T.V. y el pop; los que están compitiendo a la par con ellos son los japoneses, alemanes y franceses. Ellos siempre copian la técnica de Estados Unidos pero tomando como base la cultura de cada país y eso es lo que tenemos que hacer nosotros.”
Pavia coincide: “Tenemos que sentirnos orgullosos de lo que somos y empezarlo a expresar aquí, no es necesario meternos tan de lleno con el folcklor o lo prehispánico, somos un conjunto de historias, eso es lo que hacen los americanos, los franceses, los japoneses, los africanos.”
Castillo concuerda con sus colegas: “La fortaleza principal que tenemos en México es la creatividad he estado en discusiones sobre que tiene que hacerse primero si la animación o la infraestructura y creo que mas bien son las ideas, eso es lo que empuja y eso es donde tenemos un potencial. Estudios de animación ya hay muchos en el mundo y con mucha más experiencia. Aunque podamos comprar el mismo software o computadora, difícilmente creo que tendríamos una ventaja; en la parte creativa sí podemos hacer cosas originales.”
El cineasta jaliscience quien ha recibido propuestas para trabajar en Dreamworks y Armand aconseja apostar por tu instinto “por un lado está la técnica, esa se aprende con clases y ejercicios, por otro está la artístico, lo emotivo, lo que tienes que decir. Dentro de un equipo es importante tener gente que aporte ideas no solo que hagan la parte técnica.”


La universalidad del largo frente a la particularidad del corto.
Navarrete aclara que si bien en los cortos debe procurarse resaltar la cultura, en los largos el predominio esta en la universalidad: “necesitamos crear historias que sean fáciles de entender en cualquier país.” “Una película de huevos, por ejemplo, tuvo mucho éxito en México, pero fuera de aquí no se comprende porque nuestro albur es muy localista.” A su juicio, desde el punto de vista económico, esto se convierte en una limitante, “necesitamos con nuestras historias se identifique de igual forma alguien de Rumania que cualquier latino.”
Castillo, quien en 1998 sorprendió con su obra Sin sostén, afirma que la ventaja del largo de animación es que se puede doblar a cualquier idioma; “en vez de tener una película tienes una por cada idioma.” De igual forma el realizador explica que si bien los largometrajes de animación son muy caros, también tienen más ventanas de recuperación, además del cine esta el muñequito, las licencias, el dvd.
“Cuando pienso en un proyecto me olvido del costo de lo contrario seria demasiado abrumante. Los cortos me enseñaron que no hay una sola forma de hacer las cosas, tienes que encontrar la tuya, la que te alcance con los materiales que te encuentres, pero con un enfoque creativo. El chiste es sorprender a la gente. En esto de 3D te cuesta lo mismo hacer un escenario normal o uno mas fantástico; si ya lo vas a hacer mejor apuesta por lo fantástico.”


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Shrek, animada por Enrique Navarrete

La fuerza está en la historia
Navarrete considera que la fuerza de una película esta en la historia por eso debe de ser construida con mucho cuidado: “el problema es que los estudios que hay en México dedicados a la producción de largometrajes hacen el guión a la par de la animación eso no debe ser. Te encuentras con que las películas carecen de hilo conductor. Eso le pasó a Magos y gigantes -(largometraje realizado en el 2003, dos décadas después de su antecesora, Katy la oruga coproducidan con España)-. Yo la esperé con mucha ansiedad pero me costo trabajo entenderla porque no tenía un principio, un medio y un fin.”


En busca de apoyos…
La animación en México, por ser un género que ha subsistido más por una necesidad creativa que por una industria que la respalde, ha carecido de subsidios gubernamentales para su realización y producción debido a su dificultad de recuperar recursos en taquilla.
Sin embargo El IMCINE ha comenzado a soltar algunos apoyos, en el 2006 coprodujo el largometraje Una película de huevos al igual que los cortometrajes De como los niños pueden volar de Leopoldo Aguilar y Jacinta de Karla Castañeda. Este año beneficiaron a tres cortometrajistas, Miguel Anaya por El armadillo fronterizo; Manuel Moreno Ramos por Relato de San Brenan y Juan José Medina Dávalos por Revelaciones.
En cuanto a la producción Villagómez asegura que no hay formación para productores de animación en México. “Estoy intentando que me reciban este año en Moelialab porque es un buen espacio para irnos metiendo, yo creo que si hay gente interesada en la animación y necesitamos saber como llegarle.”
René Castillo añade que, la animación aún está en pañales salvo casos esporádicos como El Héroe: “no hay una industria, hay empresas muy serias que hacen comerciales pero eso no es una industria. No hay todavía una cultura del corto aunque ya comienza a ser importante ver cortos de otros países y tener una ventana en los festivales.”


La apuesta por el largo

Una vez probado el éxito en los cortometrajes René Castillo y Carlos Carrera han decidido probar suerte en los largometrajes.
René Castillo está trabajando en Poncho balón, cinta que originalmente fue pensada para la televisión pero que ahora saldrá primero en cine. “Adoro Bob Esponja; Poncho balón es ingenuo como Bob e incorrecto como Homero Simpson. Me parece una oportunidad enorme hacer una caricatura, me divierto con el personaje, tiene mucha personalidad, yo me la paso realmente bien inventándole problemas y poniéndolo en aprietos. Buscamos que sea, como dice Pixar, una película para la familia, que el niño la entienda pero que también haya una lectura más profunda y crítica para los adultos..”
Carlos Carrera y Enrique Navarrete por su parte están a punto de iniciar Ana cinta producida en 3D por Pablo Baskt en la que buscarán desarrollar la comicidad en tres niveles, para niños, adolescentes y adultos. “La película conjugará el drama, el humor, la acción, y algo de miedo,” adelantó Navarrete.


 








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