Quizá ningún otro cineasta en las últimas décadas ha causado tal controversia o polarizado al público y a la crítica como Quentin Tarantino. A mediados de los años noventa, con tan sólo dos películas:
Perros de reserva, cinta que marcó un hito en el cine independiente norteamericano cuando se estrenó en el festival de Sundance en 1992, y
Tiempos violentos, ganadora de la Palma de Oro en 1994, Tarantino se convirtió en un verdadero autor cinematográfico; ícono del cine posmoderno y maestro del cine de transgresión. De ser un empleado de videoclub aficionado al cine pasó a ser uno de los directores más talentosos y reconocidos en el cine contemporáneo. Esta es la leyenda de Tarantino que la prensa, sus fanáticos y críticos nos han dado a conocer: aquel joven cinéfilo que se educó principalmente en el cine y luego en el video club Manhattan Beach Video Archives devorando cuantas películas pudo; el cineasta audaz quien, presumiendo un vasto conocimiento de historietas, novelas policiacas y el cine de explotación, adoptó a la cultura pop como marco de referencia y reinventó el cine de culto; el polemista que no ha dejado de sacudir a su público con la violencia que caracteriza tanto el estilo como la temática de sus cintas.
ver más