Invitados 2007
Alfonso Cuarón
El visionario cineasta mexicano Alfonso Cuarón ha conquistado Hollywood, México y Europa con creaciones impecablemente logradas y de un ingenio inigualable. Además de haber trabajado en industrias alrededor del mundo, ha demostrado ser uno de los directores más versátiles de su generación con una filmografía que abarca el espectro de géneros cinematográficos, desde películas para toda la familia, como la suntuosa producción La princesita (1995) y la estilizada tercera parte de la serie Harry Potter, Harry Potter y el prisionero de Azkabán (2004), hasta éxitos de taquilla como la fresca y divertida road movie Y tu mamá también (2001) y más recientemente, la distopía futurista Hijos del hombre (2006).
A pesar de las pronunciadas diferencias estilísticas entre las películas, las producciones de Alfonso Cuarón coinciden en el deseo expreso que tienen por establecer una conexión con las nuevas generaciones, es decir, cada una de las creaciones del cineasta intenta capturar algún aspecto de la experiencia que vive la gente joven del mundo actual; sea a través de la historia encantadora de una niña, el mundo oscuro y fantástico de Harry Potter, las aventuras y desgracias de un par de jóvenes de clase media alta, o del nostálgico antihéroe que vaga por un caótico mundo acechado por guerras civiles, xenofobia y regido por una biotecnocracia. Es como si el impulso detrás de cada uno de los proyectos de Cuarón buscara despertar una conciencia crítica en los jóvenes espectadores y ofrecer el cine como una valiosa herramienta para examinar, exaltar, cambiar y encuadrar la realidad existente.
Y tu mamá también, con la brillante actuación de Gael García Bernal y Diego Luna, conquistó a su público con su retrato vivaz de la curiosidad adolescente, y abatió la mojigatería en ambos lados de la frontera con la manera explícita y desenfadada de tratar un erotismo efervescente. Pero al lado del alegre tono de este road movie, un tema mucho más oscuro se desarrolla al margen de la película. En las imágenes que pasan por la ventana del coche de los jóvenes, se observan alegorías de la crisis socioeconómica del país; imágenes que a la vez imitan la conciencia espontánea de los protagonistas, pero que imponen sus propias verdades dentro de la atinada crítica social de la historia. En Hijos del hombre, representación lúgubre y fatalista del mundo en el 2027, quizá el extremo opuesto de Y tu mamá también en lo que a imagen se refiere, Cuarón utiliza una estrategia similar: pantallas dentro de la pantalla ofrecen imágenes que aluden constantemente a la iconografía de una sociedad devastada por el capitalismo avanzado y la guerra: las imágenes ya tan familiares de mujeres sollozando, campos de refugiados, cuerpos mutilados que los medios masivos nos han inculcado forzosamente en el cerebro. Escenas que en nuestra vida cotidiana, aparecen brevemente en las pantallas de televisión sin detener nuestra mirada, aquí, como las micropelículas que resbalan por las ventanas del coche en Y tu mamá también, nos obligan a percatarnos de qué tan mediada es nuestra experiencia social. En Hijos del hombre, la cámara flota constantemente, activando las relaciones antagónicas entre los personajes de esta parábola de ciencia ficción y el ambiente que resulta tan volátil como los hombres que en él residen. Para Cuarón, el destello de las imágenes es el momento de la verdad y la posibilidad del cambio.
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