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Reconciliarnos con nuestras identidades: Entrevista con Efraín Mojica y Rebecca Zweig, codirectores de JARIPEO

A veces necesitamos tomar distancia del entorno que nos rodea para comprender nuestra vida desde otra perspectiva. Alejarnos de aquello que conocemos puede ayudarnos a reconocer y reconciliarnos con partes de nuestra identidad.

En Jaripeo, Efraín Mojica explora su relación con sus orígenes y las tradiciones de su pueblo desde una nueva mirada, en un proceso que encuentra otra perspectiva a través de su codirectora Rebecca Zweig.

Tuvimos la oportunidad de dialogar con los directores posterior a la función de su película durante el 24° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

Jaripeo
Jaripeo (2026) de Efraín Mojica y Rebecca Zweig.

FICM: ¿Qué tal, Rebeca? ¿Qué tal, Efraín? Es un gusto estar aquí con ustedes. Es un honor gigante. Vi Jaripeo hace algunos días y me encantó.

Comencemos con las preguntas. Efraín, ¿para ti cómo fue contar esta historia? ¿Cómo fue regresar a Penjamillo y mostrar esta intimidad? Y, Rebecca, esta historia es contada entre secretos, como entre susurros. ¿Qué sentiste al conocer Michoacán y envolverte con todas esas tradiciones?

Efraín Mojica: Qué bueno que te gustó. Jaripeo fue un proceso muy, muy largo. Grabamos la peli durante cuatro años, estuvimos regresando cada invierno a Penjamillo a retratar estos jaripeos que suceden durante la Navidad y Año Nuevo. 

Fue como un proceso muy lento el de regresar al pueblo, de ver mi relación con el jaripeo, con esa tradición. Luego, regresar y ver mi relación con mis amistades del pueblo, con mi familia, hasta en algún momento ver mi relación conmigo mismo, ¿sabes? Y cómo con estas raíces, reencontrarme con ellas.

Repensar este momento en que me marché y que dije: “Yo no tengo nada que ver con esto, no quiero ser parte de de estas tradiciones machistas, misóginas”. Y, a través de los personajes de Joseph y Noé, a través del jaripeo y del pueblo, darme cuenta que soy parte de ellos, que son parte de mi identidad. 

La verdad es que fue muy difícil aceptar que la historia de Jaripeo, de la película, es mi historia a través de ellos. Pero nos dimos cuenta que era necesario mostrar esta vulnerabilidad de mi parte para que nuestros protagonistas se sintieran también en un espacio cómodo y en confianza para poder compartir.

Rebecca Zweig: Pues yo llegué a Michoacán, al proyecto, porque Efra me invitó a pasar Navidad con su familia hace muchos, muchos años, como en 2018. En ese momento estaba trabajando en una serie que al final no salió, que trató en una parte sobre Michoacán. Entonces, yo estaba un poco dentro del mundo sin conocerlo bien.

Y cuando llegamos al jaripeo, para mí fue como una chispa del lugar, de la historia del estado, pero también como de esta performance de masculinidad que está dentro del jaripeo. Se me hizo muy interesante. No sé, salí con muchas preguntas. 

Regresamos por muchos años antes de empezar el proyecto, solo para festejar, para pasar tiempo, pero también todo el tiempo yo estaba anotando cosas que me interesaron. Empezamos el proyecto hasta 2021. 

Yo soy 100% extranjera, pero pasé muchísimo tiempo en Penjamillo y Morelia antes de pensar en empezar el proyecto. Y también, dentro de los cuatro años de filmación pasamos mucho tiempo sin cámara, porque el proceso no fue solamente para grabar, fue más un documental del proceso, de preguntarnos cómo íbamos a explicar o explorar cosas que nos interesaban.

Fue más un proceso de exploración, como descubrir las cosas que nos llamada de este proyecto mientras lo estábamos haciéndolo. Siento que es un daño al cine decidir desde el principio que vas a hacer sin estar en el espacio y estar con las personas que están allá, porque seguro que te van a enseñar más de lo que puedes anticipar desde el principio, desde tus preconcepciones.

FICM: Algo que me causa mucha curiosidad es que los dos vienen de perspectivas muy diferentes y de aproximaciones con el tema muy distintas. ¿A qué se debe esta decisión de codirigir? ¿Qué sienten qué aporta Rebecca a la dirección? ¿Qué sienten qué aporta Efraín a la dirección?

Efraín Mojica: Siento que, de mi lado, aparte de lo obvio, que es que crecí ahí, que soy del lugar, yo tengo un acercamiento muy experimental hacia la peli, como hacia el arte que yo hago. 

También es que siempre quiero retratar o expresar de una forma poco convencional, y para un documental, de una temática o de un espacio que es súper tradicional, se me hizo interesante retratar de una manera experimental. 

Rebecca Zweig: Yo vengo más del mundo de la poesía. Fue un accidente raro porque estaba trabajando en un sitio en el momento que viene a Penjamillo. 
Escribí la peli como los registros cinematográficos desde esa perspectiva, que es menos un hilo narrativo y más como un arco emocional. Eso es lo que me interesó, cómo crear más.

Es más, Efra y yo no habíamos trabajado juntos en el cine antes de hacer esta peli. Trajimos nuestras distintas aproximaciones al arte a esta colaboración, eso nos permitió contar estos temas de una manera única.

FICM: Encontré un contraste y una similitud muy interesante en Jaripeo. Está, por un lado, este deber ser del macho que, tú Efraín, mencionas en el disfraz de vaquero que te ponías en la prepa y en las botas que desempolvabas para ir a performear a los jaripeos y, del otro lado, esto otro que mencionas también sobre los hombres en Penjamillo permitiendo su homosexualidad solo durante la noche, como si fuera algo externo a ellos, como un disfraz.

Con el tiempo que estuvieron ahí, ¿cuál identificaron como el mayor reto que alguien gay que vive en una comunidad alejada, como lo es Penjamillo, vive?

Efraín Mojica: Creo que el mayor reto es la autoaceptación. Es algo que viene de dentro de ti mismo, que claro, tiene que ver con la manera en que fuimos criados, con la manera en que veíamos nuestro alrededor. Pero, por mi experiencia propia, es más un miedo que existe dentro de ti, más que las reacciones o la consecuencia que realmente habría.

Penjamillo es un pueblo que acepta a la comunidad abiertamente. Gracias a Joseph, que se animó en algún momento a salir en falda y con uñas y maquillaje es que ya no hay este shock de ver una persona abiertamente queer en el pueblo. 

Sin embargo, sí sigue estando este temor en el pecho, siento que es algo más propio, es un reto interno que tenemos que identificar para poder romper.

Rebecca Zweig: Sí. Siento que nos enfocamos 100% en lo que vimos en Penjamillo, pero yo espero que haya algo que se pueda articular, algo que está sucediendo en otros pueblos, dentro de Michoacán y dentro de México. Incluso quizás fuera en estas relaciones y dinámicas que existen.

Me llegó un mensaje cuando estrenamos el tráiler. Me comentaron que encontraron en el personaje de Joseph a esta persona que existe en cada pueblo de México, dijeron: “Yo conozco a esta persona, también está en mi pueblo”.

Esto puede articular o abrir una conversación que no está teniendo lugar, porque, así como en Penjamillo, sucede en todos lados, es algo que ya está.

FICM: Claro. Respecto a esto de abrir una conversación, ¿qué sienten de poder presentar Jaripeo en Michoacán?

Efraín Mojica: Es una felicidad increíble poder por fin traerla al pueblo y compartirla con ellos, con quienes nos abrieron las puertas de sus casas para crear este proyecto. Obviamente todos tienen una curiosidad inmensa desde hace cinco años que comenzamos a trabajar.

Para poder presentárselas, queremos hacer una proyección al aire libre en el corral de jaripeo donde grabamos.Nos emociona traer el cine al pueblo, porque obviamente hay muchas personas que no están acostumbradas a ir al cine; poder llevárselas a casa y compartirla con ellos para agradecerles es muy emocionante. 

FICM: Mencionaron la experimentación que ambos tienen en sus artes. Me gustó mucho la mezcla de cine digital y de película. Creo que le da mucha textura y mucho color, ofrece dinamismo. ¿Para ustedes qué significa el uso de ambas tecnologías?

Efraín Mojica: El Super 8mm lo vimos desde un principio como la mirada queer. Fue mi lente queer, una handycam de Super 8mm que tenía en mi mano todo el tiempo. Era la manera de hacer un enfoque a ese lenguaje corporal, a estos acercamientos entre hombres y mostrar todos los detalles que sí existen en la subcultura queer del jaripeo. 

Significa pasar del lente abierto del digital, de lo muy tradicional que se ve a simple vista, al Super 8mm que nos acerca al enfoque queer, que funciona como el lente del deseo.

Rebecca Zweig: También queríamos contar algo en los márgenes del evento, de la comunidad, algo que lleva secreto, sin violarlo. Pensamos en usar las texturas fílmicas para lograrlo con intimidad.