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Axel Bertha y Jonathan Zarate presentan en el 24° FICM su película CONTRA LA NATURALEZA

En un encuentro con medios de comunicación, el cineasta Axel Bertha y el actor Jonathan Zárate compartieron detalles clave sobre el proceso creativo del rodaje de Contra la naturaleza, película que busca capturar una dimensión atemporal y profunda sobre la condición humana, y la cual requirió cinco años de realización. 

En Contra la naturaleza, Jonás regresa a casa y comienza a trabajar como cantero. Poco a poco se ve inmerso en un drama que parece surgir de la naturaleza misma y se precipita hacia un desenlace inevitable del que la humanidad, desde sus orígenes, no ha podido escapar. 

El director explicó que la decisión sobre la temporalidad de la historia responde al deseo de reflejar aspectos permanentes y casi arcaicos de la humanidad, ligados a procesos cíclicos o apocalípticos que reaparecen constantemente. Para plasmar esta visión, se utilizó una metodología que permitió registrar de manera orgánica e hiperrealista el cambio de las estaciones, el impacto del clima adverso y la transformación física progresiva del protagonista “Lo difícil del cine es que uno se ve obligado a conectar con la realidad”. 

Durante su intervención, Zárate comentó que fue ésta su primera experiencia actoral. Señaló que, antes de sumarse al proyecto, su principal profesión era el comercio. Axel Bertha señaló que la selección fue puramente intuitiva, pues buscaba a alguien que conservara su propia esencia y ritmos, en lugar de construir una representación artificial. 

Por su parte, Zárate confesó que nunca imaginó incursionar en la industria cinematográfica. Reveló que someterse a jornadas extensas representó un reto físico y mental considerable, superado en gran medida gracias al respaldo incondicional de su familia, en especial de su madre y su esposa. 

Sobre el apartado técnico, Bertha platico haber sido filmada en formato analógico de 35 mm. Al disponer de una cantidad limitada de material, el equipo trabajó bajo una exigencia estricta de precisión en set, seguida de un detallado trabajo de postproducción enfocado en el manejo del color. 

La experiencia inmersiva se completa con una propuesta sonora que integra la música de Ariel Guzik y la síntesis analógica de Ela Minus, fusionadas con el sonido. 

Al término de la presentación, Jonathan Zárate expresó su interés por continuar su camino en la actuación, mientras que el cineasta reflexionó sobre la importancia de valorar el arte cinematográfico, capaz de capturar, a través de la cámara, la vida interior de las personas.