19 · 10 · 26 ARIMA llega al FICM de la mano de su directora, Jaione Camborda Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Brisa Naomi R. L. En el marco del 24° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), la cineasta Jaione Camborda presentó Arima, su ópera prima. Durante su encuentro con los asistentes al festival, la cineasta y ganadora de la Concha de Oro expresó su honor por estar presente en Morelia para mostrar su obra, y mencionó su profundo interés en las relaciones entre mujeres, entendiéndolas como redes esenciales de supervivencia, espacios clandestinos al margen de las estructuras dominantes y violentas, que ofrecen apoyo, solidaridad y resistencia. La película cuenta la historia de un pequeño grupo de mujeres y una niña en un pueblo rural gallego cuyas vidas se ven transformadas por la llegada de un par de grupos misteriosos y desconocidos, el filme toma inspiración del drama psicológico, el tráiler y el cine de terror, operando bajo su propia lógica poética para interrogar las divisiones entre lo real y lo fantástico, así como entre lo que se ve y entre aquello que he debe intuir.Reflexionó sobre el proceso creativo detrás, destacando que la construcción de sus historias prioriza la exploración instintiva y sensorial por encima de las convenciones tradicionales. Ante los retos de la producción independiente, Camborda subrayó la importancia de colocar la mirada y la experiencia de las mujeres en el centro del relato, convirtiendo la intimidad, la naturaleza y la sororidad en los pilares fundamentales de su lenguaje cinematográfico.La creadora destacó que el eje conceptual de la obra gira en torno a la mirada y la percepción. Desde la escena inicial “donde un ojo confronta directamente al espectador” la propuesta busca interpelar al público y hacerlo partícipe activo de un paisaje visual profundo y misterioso. A través de recursos como espejos y miradas cruzadas entre los personajes femeninos, la cinta explora la otredad y la forma en que las identidades se retroalimentan entre sí. En cuanto a la narrativa, la película transita de manera inusual sobre la línea entre lo imaginario y lo real, siendo guiada en gran medida por la perspectiva de una niña que aprende a descubrir el mundo que la rodea. La directora explicó que el trabajo con la protagonista infantil requirió crear un ambiente de confianza y juego en el set, aprovechando la sensibilidad y observación de la actriz para abordar temas de vulnerabilidad y crecimiento. Asimismo, la cineasta abordó los retos que implicó el prolongado desarrollo del proyecto. Al tratarse de una producción autogestionada y de bajo presupuesto que contó con apoyos de la televisión local y organismos de Galicia, el guión sufrió múltiples modificaciones con el paso de los años para adaptarse a la maduración de los personajes y a las limitaciones financieras. Uno de los aspectos más complejos y determinantes en la obra de la directora fue su prolongado proceso de gestación, el cual le tomó más de diez años en materializarse. A pesar de los desafíos de producción, la autora subrayó la importancia de asumir riesgos creativos y buscar una voz propia en el cine independiente, priorizando la exploración artística y la autenticidad por encima de las convenciones tradicionales.