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ARIMA llega al FICM de la mano de su directora, Jaione Camborda

En el marco del 24° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), la cineasta Jaione Camborda presentó Arima, su ópera prima. Durante su encuentro con los asistentes al festival, la cineasta y ganadora de la Concha de Oro expresó su honor por estar presente en Morelia para mostrar su obra, y mencionó su profundo interés en las relaciones entre mujeres, entendiéndolas como redes esenciales de supervivencia, espacios clandestinos al margen de las estructuras dominantes y violentas, que ofrecen apoyo, solidaridad y resistencia. 

La película cuenta la historia de un pequeño grupo de mujeres y una niña en un pueblo rural gallego cuyas vidas se ven transformadas por la llegada de un par de grupos misteriosos y desconocidos, el filme toma inspiración del drama psicológico, el tráiler y el cine de terror, operando bajo su propia lógica poética para interrogar las divisiones entre lo real y lo fantástico, así como entre lo que se ve y entre aquello que he debe intuir.

Reflexionó sobre el proceso creativo detrás, destacando que la construcción de sus historias prioriza la exploración instintiva y sensorial por encima de las convenciones tradicionales. Ante los retos de la producción independiente, Camborda subrayó la importancia de colocar la mirada y la experiencia de las mujeres en el centro del relato, convirtiendo la intimidad, la naturaleza y la sororidad en los pilares fundamentales de su lenguaje cinematográfico.

La creadora destacó que el eje conceptual de la obra gira en torno a la mirada y la percepción. Desde la escena inicial “donde un ojo confronta directamente al espectador” la propuesta busca interpelar al público y hacerlo partícipe activo de un paisaje visual profundo y misterioso. A través de recursos como espejos y miradas cruzadas entre los personajes femeninos, la cinta explora la otredad y la forma en que las identidades se retroalimentan entre sí. 

En cuanto a la narrativa, la película transita de manera inusual sobre la línea entre lo imaginario y lo real, siendo guiada en gran medida por la perspectiva de una niña que aprende a descubrir el mundo que la rodea. La directora explicó que el trabajo con la protagonista infantil requirió crear un ambiente de confianza y juego en el set, aprovechando la sensibilidad y observación de la actriz para abordar temas de vulnerabilidad y crecimiento. 

Asimismo, la cineasta abordó los retos que implicó el prolongado desarrollo del proyecto. Al tratarse de una producción autogestionada y de bajo presupuesto que contó con apoyos de la televisión local y organismos de Galicia, el guión sufrió múltiples modificaciones con el paso de los años para adaptarse a la maduración de los personajes y a las limitaciones financieras. 

Uno de los aspectos más complejos y determinantes en la obra de la directora fue su prolongado proceso de gestación, el cual le tomó más de diez años en materializarse. A pesar de los desafíos de producción, la autora subrayó la importancia de asumir riesgos creativos y buscar una voz propia en el cine independiente, priorizando la exploración artística y la autenticidad por encima de las convenciones tradicionales.