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Las historias que merecen ser contadas: Entrevista con Pablo Vaca sobre FORENSITA

En algún momento de nuestra vida hemos escuchado una historia y pensamos: “Esta historia está hecha para ser una película”. La mayoría de las veces, esa idea se queda en un pensamiento, pero ¿qué pasa cuando alguien se atreve a llevarla a la pantalla? Pablo Vaca decidió dar ese paso. Al encontrarse con una historia fascinante, encontró en el documental una forma de contarla y así es como nace Forensita.

Tras su paso por el 24° Festival Internacional de Cine de Morelia, conversamos con el director sobre la historia que inspira su ópera prima, su encuentro con Inés y el reto de retratar sus distintas facetas sin reducirla a una sola.

Foresnita
Forensita (2026) de Pablo Vaca.

FICM: Estuve siguiendo un poco el trayecto que tuviste con Forensita. Vi que estuviste en el 9.º Conecta Chile, que ganaste además el DokLab Navarra en 2024 y que el Jurado de DokLab Navarra destacó mucho a Inés. Justo quería preguntarte: ¿cómo llegas a Inés? ¿Cómo es llegar a Pinotepa Nacional y encontrarte con esa historia?

Pablo Vaca: Escuché sobre Inés por un familiar suyo. Me contó su historia y me pareció muy impresionante. A raíz de eso, me puse en contacto con ella y su madre. Les platiqué la idea que tenía: que soy documentalista y que tenía muchas ganas de conocerlas, pasar tiempo con ellas y ver si había una posibilidad de hacer un documental. 

Pasé dos semanas con ellas la primera vez y fue un proceso muy padre: sentarme a platicar con ellas, pasear por la ciudad, comer con ellas y entrar en su cotidianidad. Fueron súper generosas. Me abrieron las puertas de su casa. Y no solo ellas, también el padre de Inés, su hermana, su tío y otros familiares y amigos. Y, pues nada, eso fue un proceso muy, muy lindo, la verdad.

FICM: Sí, se nota en las interacciones que tiene Inés con su familia, con su tío, que son gente muy cálida. Me da mucha curiosidad ese contraste que hay en Inés: ser una adolescente que va a la escuela, que chismea, que va a la plaza y, al mismo tiempo, tener la madurez o el estómago para enfrentarse a esas imágenes, ¿no? ¿Cómo fue para ti ver eso o entrar por primera vez a una morgue con Inés?

Pablo Vaca: Todo regresa a ese proceso de cotidianidad que yo viví con Inés y su familia. Pasar tiempo con ellas, compartir el día a día y conocer a una Inés que es una persona llena de vida, muy divertida. Hay pocas personas con las que me río tanto como con Inés. Es divertidísima. Es más, en el documental no le hacemos justicia a ese nivel de diversión que puede tener. 

Entrar al mundo de su oficio fue un contraste, porque, después de haber estado con esta joven tan llena de vida, de repente verla de una forma tan profesional y tan concentrada, creo que eso fue lo que a mi siempre me llamó la atención. Y eso fue lo que siempre quise resaltar en este documental: más allá de lo que ella ve y a lo que ella se enfrenta, era poder resaltar esa profesionalidad, esa seriedad con la que ella realiza su trabajo y cómo ella se mueve dentro de este mundo rodeada de adultos.

Eso también era algo que me impresionaba muchísimo. Una niña de 14 años diciéndole a un adulto cómo realizar un servicio. A mí me pareció loquísimo.

FICM: También veo en la historia otro contraste que no sé si tú notaste desde que llegaste a la historia, lo notaste quizás editándolo o grabándolo. Me refiero a esa feminidad que cuida Inés en sus XV años, en esa  tradición referente a la feminidad supuesta. Eso contrasta con el trabajo de forense, ella en la conversación que tiene con su madre dice: “pues creo que yo debí haber sido un hombre”. Ese contraste entre sus personalidades o entre esos roles de género asumidos, ¿fue algo que encontraste en la historia o fue algo que ya tenías en la cabeza, que querías mostrar?

Pablo Vaca: La película se construye en contrastes. Ahora que mencionas a DokLab Navarra, me acuerdo que en ese taller hubo un ejercicio donde teníamos que escoger una imagen que describiera toda la película y empezar a desarrollar la película a partir de ahí.

No me acuerdo cuál fue mi imagen, pero si recuerdo que para mí siempre hubo dos imágenes. La primera era Inés completamente centrada en su trabajo, siendo muy profesional, y la segunda era Inés rodeada de amigas. 

Ahora que veo la película en el proceso de edición veo que eso siempre fue la esencia de la película: los contrastes, estos dos mundos y cómo ella existe entre esos dos. Algo muy importante era resaltar que ninguno de los dos la define. Lo mismo sucede con lo que mencionas de los XV años o ella platicando con su mamá de si debió haber sido hombre, porque está rodeada de hombres y todos son hombres a su alrededor, o no.

Lo interesante de Inés es que ella no es una sola cosa, sino que es multitudes. Eso me parece muy impresionante de ella y de cualquier adolescente. Creo que tenemos multitudes, tenemos la posibilidad de hacer muchísimas cosas y que no una sola cosa nos defina. También era importante en la película, no encasillar a Inés en su oficio y que ella es así por su oficio.

FICM: Claro. La puedes ver como compañera, como hija, como compañera del trabajo, como persona que se enamora, como persona que toma clases de baile. Se me hizo algo increíble.

Pablo Vaca: Si lo piensas, todos somos o todos fuimos así en la adolescencia. La verdad es que somos multifacéticos y tenemos tantos intereses y tanta curiosidad por el mundo, que somos multitudes.

FICM: Respecto a tu trabajo con cámara, vivimos en un país tristemente azotado por violencia constante. Pinotepa Nacional, durante mucho tiempo, fue considerada como una ciudad muy peligrosa en el país. 

¿Cómo fue para ti acercarte a Pinotepa Nacional con una cámara, con un micrófono y llegar a escenas acordonadas? ¿Qué sentías? ¿Qué pensabas?

Pablo Vaca: El acercamiento siempre fue intentar mostrar los dos mundos de Inés y hacerlo con muchísimo respeto por los ambos lados. A Inés no la quería encasillar en una sola cosa, tampoco a Pinotepa y la costa, no las quería encasillar en la violencia porque también son multitudes.

La costa es un lugar muy alegre. Las personas de la costa son muy felices y están muy orgullosas de sus raíces. Entonces, tampoco quería manchar su reputación. Eso me hubiera hecho sentir muy triste. 

Esa es la realidad de México. Es muy extraña la realidad en la que vivimos, pero, a pesar de la violencia, también hay espacios donde todavía se puede encontrar mucha felicidad, mucha alegría y mucha resistencia a esta realidad en la que vivimos.

Para mí era muy importante justamente eso: no encasillar a Pinotepa, sino mostrar su diversidad y cómo viven los adolescentes ahí. Es una vida no muy diferente a la que una persona puede tener aquí, en Ciudad de México, en Cancún, en Aguascalientes o en Mérida.

FICM: Sí, creo que Forensita es un documental que lo hace de manera muy noble, muy real. También quería preguntarte, regresando a tu trayecto en DokLab Navarra, ¿cómo sientes que nutrió el proyecto tu experiencia ahí?

Pablo Vaca: DokLab fue increíble. Es uno de los momentos que más agradezco del proceso de este proyecto. Me acercó a asesores muy empáticos que estuvieron muy emocionados por el proyecto. Conocí a amigos que quiero muchísimo. 

Todos los integrantes de ese taller estábamos muy involucrados en las historias de los demás. Nos seguimos hablando, nos seguimos felicitando y ayudando como podamos. 

Lo que me dio DokLab Navarra es una oportunidad de entrar a una comunidad de cineastas de todo el mundo. Es bien importante eso. No sé qué tan común sea, pero para mí no ha sido muy común poder encontrar estos espacios de comunicación con otros directores, en los que puedes expresar las cosas que estás haciendo, las cosas que no te están saliendo y encontrar ayuda.

FICM: Concuerdo, sí hace falta esa comunidad y en México eso se está viviendo de manera muy presente. Recientemente hay cuestiones sobre la atención que generan los premios Airel en los propios realizadores mexicanos. Hace falta esa comunidad, estar en contacto con nosotros y no ser tan cerrados con los trabajos de los demás.

Pablo Vaca: Totalmente. Si pudiera, además, echarle un poco de porras a DocsMX, porque también estuve en un par de talleres. DocsMX fue una situación muy similar. En México hay gente que está generando estos espacios para que en el documental se genere una comunidad más amplia y encontrar otras formas de ayuda. Creo que eso es importantísimo. 

Yo también con DocsMx estoy agradecido de por vida. Fueron muy generosos con nosotros y con Forensita. 

FICM:  Ahora, hablando de tu ópera prima, que la ves editada, que la ves lista para una proyección y comenzar un camino por festivales, ¿qué sientes?

Pablo Vaca: Estoy muy nervioso de estrenarla en Morelia y ver lo que la gente va a pensar y a opinar. Las opiniones siempre me ponen nervioso, pero también estoy muy emocionado.

La película la he visto ya demasiadas veces. Es impresionante, siempre que la acabo de ver termino muy orgulloso del trabajo que todo el equipo hicimos en conjunto, del respeto con el que contamos esta historia, del acercamiento que tuvimos con Inés y su familia.

Es una historia que hacia el final, por alguna razón, deja una sensación de felicidad o de plenitud por la adolescencia. Eso es algo que me emociona mucho ver, cómo las personas lo toman.

FICM: Aprovechando que mencionaste esa parte del equipo, esto era algo que me daba mucha curiosidad. ¿De cuántas personas estaba hecho tu equipo?

Pablo Vaca: El equipo de rodaje éramos seis personas: producción, yo, el fotógrafo y el sonidista. Éramos siete, más bien: tres de producción, yo, el fotógrafo, el sonidista y un asistente de cámara. Hubo momentos donde éramos menos e íbamos reduciendo equipo y otros donde estábamos todos.

FICM: Para finalizar, referente al trabajo de imagen, hay mucho cuidado y mucho respeto con las imágenes en la morgue. Transmitían, gracias a Inés y a su personalidad, una sensación hasta como de tranquilidad, como de descanso. 
¿Cómo fue ese trabajo que hiciste con la imagen? ¿Cómo decidiste lo que querías mostrar?

Pablo Vaca: Eso lo decidí desde el momento que conocí a Inés. Para mí, lo más importante en esta historia era Inés y cómo se desenvolvía en su ambiente laboral, su oficio familiar. 

Lo que yo quería retratar era ella y, si agregaba algo más, ese algo más iba a sacarnos de la historia y del foco de Inés. Entonces, era ese compromiso con la historia que yo estaba retratando: Inés y cómo se desenvolvía con tus compañeros de trabajo. Eso es lo que siempre me interesó. 

Lo que dices sobre todas estas curiosidades o preguntas que tienes me parece muy loco y muy emocionante. A eso nos vamos a enfrentar ahora con la audiencia. 

En el momento en que la película se estrene en Morelia, ya no es nuestra, ya es de todos ustedes como audiencia y todos van a tener cosas que contarnos sobre sus vidas, ese reflejo entre la película y la vida de otras personas siento que va a ser muy enriquecedor y muy emocionante.