10 · 23 · 26 El FICM y el Festival de Curazao reafirman su alianza para impulsar el cine con la muestra de cortometrajes caribeños Share with twitter Share with facebook Share with mail Copy to clipboard Brisa Naomi R. L. Al cierre de las actividades del 24ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) se presentó una selección especial de cuatro cortometrajes caribeños proyectados en el Festival Internacional de Cine de Curazao, que abordan temas que van desde viajes de memoria histórica en las selvas de Surinam hasta realidades urbanas y deportivas.La presentación contó con la presencia de Michael Elias, director del Festival Internacional de Cine de Curazao, quien destacó la estrecha relación entre ambos festivales, espacios dedicados a dar visibilidad a la cinematografía local e independiente del Caribe. Durante el encuentro se profundizó en la relevancia de los premios Watapana, bautizados en honor al emblemático árbol de Curazao que logra echar raíces profundas en suelos rocosos y de escasa lluvia para mantener siempre sus hojas verdes. En palabras de la delegación del certamen, esta especie sirve como una metáfora del trabajo cinematográfico local y la capacidad de los cineastas caribeños para florecer y consolidar historias con gran sensibilidad estética a pesar de las adversidades. Michael Elias Uno de los cortometrajes exhibidos fue Fort BUKU (2025) obra ganadora del premio Watapana, dirigida en el entorno de la selva de Surinam, antigua colonia neerlandesa. La historia aborda una travesía mágica en busca de un antiguo fuerte que simboliza la resistencia de las comunidades que lucharon por su libertad y preservaron sus tradiciones ancestrales. Le siguió La calle es nuestra cancha (2026), cuya trama se centra en la figura “Chiquito”, un habilidoso jugador de futbol de baja estatura. El filme explora cómo el deporte callejero se cruza con las apuestas urbanas y los entornos de delincuencia mientras el protagonista busca sostener económicamente a su familia.También se proyectó Caballos de fuerza (2026), que cuenta un recorrido por la subcultura de las carreras nocturnas de motocicletas en Curazao, contrastando la valentía y pericia del líder del grupo con sus conflictos internos y dilemas personales. Y al final, el cortometraje ¿Cuál es el plan? (2026), una mirada aguda hablada en papiamento, el cual reflexiona sobre la astucia, el engaño y el choque entre las estratagemas personales y las dinámicas del mundo moderno. Con esta función, el Festival Internacional de Cine de Morelia y el Festival de Curazao reafirmaron su compromiso de tender puentes culturales y de colaboración entre las diversas cinematografías de América Latina y el Caribe, para dar voz e impulsar el trabajo de jóvenes realizadores.