12 · 06 · 26 México anota gol. Cine nacional y fútbol Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Rafael Aviña Fue en los albores de la década de los ochenta que el futbol soccer en nuestro país abandonó su esencial condición deportiva para trastocarse en un descarado negocio mercantil. Antes de ello, el futbol mexicano era un símbolo de nacionalidad y no en balde: las selecciones mexicanas que llegaron hasta el Mundial de 1986 fueron muy superiores a las mediocres representantes posteriores, como lo muestra el reciente estreno de México 86 (2026), una entretenida tragicomedia negra dirigida por Gabriel Ripstein y protagonizada por Diego Luna, que no sólo incide en esa temática sino en la capacidad del mexicano para mentir, traicionar y corromperse como una suerte de alegoría de los tiempos que corren en vísperas del Mundial 2026.En 1944 el cine nacional inauguraba su punto de vista sobre ese deporte por excelencia de la afición mexicana con Los hijos de don Venancio, protagonizada y dirigida por Joaquín Pardavé. Aquí, el entonces exitoso delantero Horacio Casarín interpreta a uno de los vástagos del español don Venancio que juega para contrariar a su padre en el equipo del pueblo: el Atlante. El clímax del filme sucede durante el encuentro entre Atlante y Asturias en el célebre parque Asturias, donde pueden verse, entre otros ídolos del balonpié, a Martín Valtonrá, Federico Villavicencio y José “Margarita” Gutiérrez y en cuya continuación: Los nietos de don Venancio (1945) reaparece Casarín. Los nietos de don Venancio (1945, dir. Joaquín Pardavé) El propio Pardavé, acompañado de la argentina Niní Marshall “Catita” asiste a otro encuentro Atlante-Asturias en la última escena de Una gallega en México (1949). Y, en Su última aventura (1946), de Gilberto Martínez Solares, los protagonistas Arturo de Córdova y Esther Fernández asisten al parque Asturias, y él se declara partidario del Asturias y discute por ello con Manuel Dondé un fanático atlantista. Más tarde, varios de los cómicos célebres del cine nacional tendrían que cruzar la media cancha para rellenar inocuas tramas de ambiente futbolístico como le sucedió a Germán Valdés “Tin Tan” quien anota los goles con los que el Atlante derrota 4 a 3 al Zacatepec en El vividor (1955). En 1964, el cómico venezolano Amador Bendayán filmó en México una nueva versión de El vividor titulada El pícaro y, a su vez, Antonio Espino Clavillazo alternó con Sara García, Salvador “Chava” Reyes, José “Jamaicón” Villegas, Héctor Hernández y el legendario portero Jaime “Tubo” Gómez en Las chivas rayadas y Los fenómenos del futbol, de 1962, para lucimiento del entonces campeonísimo Club Guadalajara. Y en Tirando a gol (1965) vuelve a lucirse el “rebaño sagrado” con Isidoro Díaz, Javier Valdivia y Juan “Bigotón” Jasso enfrentándose al equipo América con jugadores como Vavá, Arlindo, Fregoso y Zague; simple telón de fondo del previsible idilio de la pareja madura conformada por Lola Beltrán y David Reynoso más la aparición de Javier Bátiz y su conjunto.El Estadio Azteca hoy llamado Estadio Ciudad de México aparece como telón de fondo en el melodrama de suspenso El hijo pródigo (1968), de Servando González, y en una impactante secuencia de acción automovilística en el thriller y comedia negra Matando cabos (2003), de Jorge Lozano. Alberto Isaac sería el director elegido para filmar la cinta oficial del mundial futbolero en nuestro país; un relato a medio camino ente la ficción y el documental como lo es Futbol México 70 que contó también con el corto promocional de Demetrio Bilbatúa: Aquí México. Mundial de fútbol México 1970. Tirando a gol (1965, dir. Icaro Cisneros) Una espléndida escena de fútbol “llanero” se lleva a cabo en Sin salida (1970), de Toni Sbert; una suerte de homenaje al thriller negro estadounidense en un contexto netamente mexicano con Jorge Rivero como el hombre acosado por el sistema y traicionado por el pasado. Por su parte, la comedia de ambiente futbolística El chanfle (1978) y secuela, liderada por Roberto Gómez Bolaños “Chespirito" y su equipo resucitó el llamado “juego del hombre” en el papel de “utilero” del equipo América. En cambio, un vendedor de cervezas en un estadio interpretado por Adalberto Martínez “Resortes" es abducido por extraterrestres que le otorgan poderes especiales para convertirlo en un superjugador en El futbolista fenómeno (1979).Fútbol de alcoba (1988) y su secuela El Pichichi del barrio (1989), ambas de Javier Durán, involucran a un equipo de futbol femenil en un par de comedias de albures y desnudos con varios de los cómicos del llamado “cine de ficheras”. Espléndida comedia social con tema futbolística es Chido Guan el tacos de oro (1985), de Alfonso Arau, escrita por él y Laura Esquivel con Fernando Arau como futbolista de barrio en la entonces zona empobrecida de Santa Fe, donde un futbolista veterano (Mario Almada) —en realidad su padre— lo entrena hasta convertirlo en profesional que lleva a la selección nacional al triunfo contra Alemania en el campeonato mundial de México 86.Atlético San Pancho (2000), de Gustavo Loza, reunía un par de malas experiencias para el cine mexicano: niños y fútbol y sin embargo resultó una muy agradable sorpresa: el equipo pobretón de un pueblito perdido en Hidalgo intenta ganar la Copa infantil Coca Cola; varios de ellos con problemas físicos y familiares, enfrenta al equipo de niñitos bien, sangrones y presumidos con la participación de: Héctor Suárez, Luis Felipe Tovar, Lumi Cavazos y Plutarco Haza. Atlético San Pancho (2000, dir. Gustavo Loza) Como no te voy a querer (2008), de Víctor Avelar, formó parte del proyecto de óperas primas del Centro de Capacitación Cinematográfica: comedia juvenil, cuyo título hace alusión a la canción-porra del equipo de fútbol de los Pumas de la UNAM que narra la historia de Hugo Sánchez (Alejandro Belmonte), un joven fanático del conjunto auriazul y sus sueños futboleros de grandeza que se reconcilia con su padre y termina manejando un “pesero”. El intenso y eficaz thriller Días de gracia (2011), de Everardo Gout, ambientado en una violenta y enrarecida Ciudad de México, alterna su trama durante el desarrollo de tres mundiales de fútbol: 2002, 2006, 2010, en un relato de corrupción y venganza que enlaza los destinos de un policía, un rehén y una esposa.Finalmente dos notables documentales: Tan cerca de las nubes (2023), de Manuel Cañibe, que narra una hazaña olvidada por la visión machista del país y que mantuvo en vilo a la opinión nacional en 1971 cuando se celebró en nuestro país el segundo Campeonato Mundial de Futbol Femenil que la FIFA nunca vio con agrado. Por su parte, Ilusión nacional (2014), de Olallo Rubio, nos lleva desde 1928 hasta 2012 por un recorrido emotivo, didáctico y dinámico que captura y recrea la euforia colectiva de la afición en México 1970 y México 1986. En el primero brilló Edson Arantes Do Nascimento Pelé y en el segundo se consagró Armando Maradona: los dos mejores jugadores en la historia del futbol, los dos ganaron un Mundial y dejaron huella en nuestro país haciendo vibrar a un Estadio Azteca repleto. Un filme sobre los triunfos del pasado y las derrotas más dolorosas. Tan cerca de las nubes (2023, dir. Manuel Cañibe)