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CITA CON LA MUERTE: México, Cuba y el caso JFK

22 de noviembre de 1963. John F. Kennedy es acribillado en Dallas, Texas, en apariencia, por un fanático marxista-leninista, Lee Harvey Oswald, quien es detenido de inmediato y asesinado en menos de 48 horas por Jack Ruby, gángster menor, ligado a negocios de prostitución y alcohol. Uno de los mayores magnicidios de la historia que terminó con el sueño americano y la inocencia del estadunidense medio. El asesinato de JFK abrió la cloaca de los recovecos del poder y del dinero: las umbrosas fuerzas que planearon el crimen, siguen reptando en la oscuridad, incluso contaron con el apoyo de la llamada Comisión Warren, impuesta por el presidente que tomó el lugar de Kennedy, Lyndon B. Jonson, misma que manejó la teoría del asesino solitario y sicópata y que enfrentó la vehemencia de Jim Garrison, Fiscal del Distrito de Nueva Orleáns, quien puso en tela de juicio la muerte del carismático presidente.

John F. Kennedy, Jacqueline Kennedy

A 43 años del asesinato de JFK, apareció una nueva teoría, sustentada más por la imaginación y la sorpresa que por hechos contundentes, aunque de manera insólita dejaba al descubierto, quizá sin proponérselo, los pantanosos secretos de la política mexicana y sus instituciones de seguridad. Se trataba del filme Cita con la muerte (Rendezvous mit dem Tod: Warum John F. Kennedy sterben musste, Alemania, 2006), realizada hace 20 años por el documentalista germano Wilfried Huismann, cuyas credenciales lo colocaban como un especialista en temas histórico-políticos como: El secreto alrededor del atentado en las Olimpiadas de 1972, Querido Fidel: la historia de Marita, El caso Henry Kissinger, Sangre Fría: El Plan Z de Pinochet o Traición en Santiago: ¿Quién mató a Salvador Allende?

La película de Huismann apoya la vieja teoría de Oswald como asesino, sin embargo, centra su investigación en la participación directa del gobierno de Fidel Castro en la planeación y ejecución del crimen, con el apoyo del Servicio Secreto cubano, conocido como G-2. Al estilo de aquellos intrigantes Documentos prohibidos (1989, dir. Jean Teddy Philippe), hábiles mezclas de realidad y ficción, entresacados de archivos fílmicos franco-alemanes. Cita con la muerte resulta un filme inquietante y apasionante, sobre todo, por aterrizar buena parte de su investigación en tierras mexicanas donde quedaron sellados, en apariencia, los destinos de Kennedy-Oswald y Fidel Castro.

Laurence Keenan, exagente del FBI, que participó en la investigación de los sucesos ocurridos en 1963, comenta a bordo de un taxi ecológico que circula por el centro histórico: “La ciudad de México es como una caja de Pandora. Sus secretos nunca han sido revelados”, para trasladarse después al piso tres del Hotel Comercio, en el primer cuadro de la ciudad, donde estuvo hospedado Lee Harvey Oswald, quien según revelan anónimos exagentes del servicio de inteligencia del G-2 afincados en nuestro país, Oswald fue apoyado por el gobierno de Castro, incluso, se le vio varias veces salir de la embajada cubana en México al lado de Silvia Durán, otra cubana arraigada en nuestro país, cuya voz vía telefónica —y sin acento—, niega toda relación con los hechos.

Cita con la muerte (Rendezvous mit dem Tod: Warum John F. Kennedy sterben musste, 2006, dir. Wilfried Huismann)

El realizador Huismann, con un buen dominio del español, habla con voces que se ocultan en las sombras: en la oscuridad de un taxi, tras la puerta de un viejo departamento de un edificio ruinoso, un teléfono, o las imponentes puertas de cristal del Archivo General de la Nación, en donde se localizan cerca de cuatro mil hojas de los llamados archivos desclasificados relacionados con el expediente JFK-Lee Harvey Oswald, de los cuales, Huismann, sólo tiene acceso a 30 páginas, atajado por la funcionaria Dulce María Liahut, responsable de los archivos internos del AGN, quien describe las reglas para obtención de documentos, apoyada en la negativa de Vicente Capello, titular de la Galería 1 del Archivo General de la Nación.

Cuando todo apunta a que la muerte de Kennedy se debió a un complot en el que pudieron haber participado, de mayor a menor grado, la mafia con Sam Giancana a la cabeza, la CIA, el FBI, el Pentágono, los cubanos anticastristas y el propio Lyndon B. Jonson, quien aborrecía a JFK y que restituyó a Edgar J. Hoover como líder del FBI, Cita con la muerte —apoyada en una extraordinaria banda sonora a cargo de Pino Donaggio, músico del primer y mejor Brian De Palma—, propone un dudoso y poco verosímil y, al mismo tiempo, un atractivo e intrigante documento sobre la extraña personalidad de Oswald, el lado oscuro de Fidel Castro y algunos de sus hombres en el G-2 (Fabián Escalante, Rolando Cubera, Antulio Ramírez, Oscar Marino y otros —todos ellos entrevistados—, y, sobre todo, el misterioso mulato pelirrojo del que todos hablan o niegan y que sirvió de contacto directo con Oswald). Pero, en particular, acerca de los secretos celosamente guardados por los archivos mexicanos, en particular, aquellos de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad, asunto que espera ser rescatado algún día.